Es curioso como muchas veces la comida que más odiábamos de pequeños se convierte en nuestra preferida de adultos. A mi me ha pasado con varias (verduras sobre todo) y una de ellas es la calabaza. ¿Cómo he podido ignorar semejante tesoro culinario durante tanto tiempo? Es muy reciente mi aficción o, mejor dicho, mi pasión por la calabaza. ¡Qué pena no haberla descubierto antes! Pero bueno, nunca es tarde. Además, su versatilidad en cocina es considerable. Descubrid la calabaza si no tenéis el gusto de conocerla todavía.

Nada más básico, sencillo y rico que una crema de calabaza. El secreto de esta receta es asar la calabaza al horno, en vez de hervirla en el caldo, para extraer todo su dulzor y no aguarla; se nota muchísimo la diferencia. Normalmente compro una calabaza, de la variedad cacahuete (las alargadas) y uso media para la crema y la otra media la guardo para otro plato distinto al cabo de unos días, recetas que ya os iré contando. En mi casa somos pocos y es increíble el juego que me da una simple calabaza. A veces hago la calabaza entera en crema y congelo alguna ración. Asar una calabaza toma su tiempo, eso sí, mínimo una hora. Lo que yo hago es cortarla en trozos, no muy grandes, rebanadas circulares, y de esta manera en media hora la tengo lista.
Una calabaza asada (o media) es la base, además, para preparar distintas versiones del mismo plato. Podéis poner unos cuadraditos en un plato, sin más, para el bebé que ya come sólidos, para que él mismo vaya cogiendo los cachitos, o machacarlo con un tenedor si prefiere la comida triturada. Podéis hacer la mitad de la crema versión suave/dulzona para ciertos paladares, y la otra mitad con especias más "subidas de tono" para quienes prefieran algo más picante. Hay para todos los gustos y necesidades.

Ingredientes: (2 raciones)
Media calabaza alargada.
1 cebolla mediana.
Medio litro de caldo de verdura o pollo.
Sal, pimienta.
Nuez moscada.
Canela.
Proceso:
Mientras se asa la calabaza en el horno (180 grados) cortada a trozos, se sofríe la cebolla en una cazuela hasta que esté dorada. Cuando la calabaza está hecha (introducid un cuchillo para comprobar que está blanda) se separa la pulpa de la corteza y se agrega al sofrito, se añade la sal, pimienta y una pizca de nuez moscada y canela (opcional). Se vierte el caldo (hecho en casa o comprado) y se deja hervir unos minutos para que se incorporen todos los sabores. Trituradlo quitando un poco de caldo e incorporando poco a poco hasta conseguir vuestra consistencia preferida.
Para una versión más especiada podéis hacer el sofrito con ajo, guindilla, o una pizca de pimentón picante. Podéis probar con un poco de comino para darle un sabor distinto también.
Sugerencias:
Como acompañamiento podéis poner unos trocitos de manzana (como en la foto) empapadas con un poco de limón para que no se oxiden rápidamente, o unos picatostes de pan frito, o unas migas de jamón serrano pasadas por la sartén.
Podéis hacer alguna variación en la crema, añadiendo zanahoria y apio alguna que otra vez. Si hacéis el caldo de verduras casero estas dos verduras las podéis aprovechar y triturar junto con la calabaza.
Cris
En varias ocasiones hemos mostrado letras decorativas fabricadas con diferentes técnicas o de procedencias variadas. Por ejemplo, esta selección, estas letras forradas con tela, estas recuperadas de antiguos establecimientos comerciales...
Hoy queremos compartir este tutorial de Poppytalk que hemos encontrado y en el cual se muestra paso a paso cómo fabricar unas letras con yeso. Aunque está en inglés, es bastante gráfico, de modo que se comprende sin dificultad. Seguid el enlace para ver el tutorial completo.

Elena
Mientras escribo esta entrada todavía estoy impresionada con la idea que os voy a enseñar. Make it and love it tiene la culpa. Mirad, estoy segura de que este hilo de tender con ropa en 2 dimensiones os causará la misma admiración que a mi.
Realizada con retales y cosida a máquina en dos dimensiones, es una idea original y divertida para decorar una habitación infantil. Para quienes estáis haciendo vuestros primeros pinitos en costura, os puede servir de práctica antes de pasar a coser ropa "real". Una de las cosas que más me ha gustado es lo bonitos que son los colores de las telas y el diseño de las prendas, dignas de cualquier colección de ropa infantil que se precie.
Cris
coser, decoración, habitación infantil, reciclaje
Las galerías fotográficas en la red jamás van a agotarse: siempre podemos encontrar otra más, que nos sorprende, nos gusta, nos impacta, nos enamora... Me pregunto cómo podríamos haber conocido a todos estos fotógrafos si no existiera internet. ¿A cuantas exposiciones habría que acudir?, ¿cuantos quilómetros recorrer?, ¿cuantos libros de fotografía consultar? Pero aún así, ¿cuantos fotógrafos habrían quedado inaccesibles, con su obra restringida a una caja de cartón, a un escaparate de un estudio de fotografía, a una exposición de carácter local, a una revista que jamás llegaríamos a comprar?
Sin duda, Jonathan Levitt se nos habría pasado por alto porque no acostumbramos a comprar ninguna de las publicaciones para las que trabaja ni solemos acudir a exposiciones en Portland y alrededores. Pero lo hemos conocido gracias a su blog, Grass Doe, un blog sin palabras, solamente con fotografías. No siempre son fotografías de cosas hermosas y agradables, pero las cosas ordinarias, o incluso feas, pueden convertirse en "otra cosa" a través de la sensibilidad de un buen fotógrafo.




Elena
fotografía, fotógrafos, portafolios
Cuentos para niños que se duermen enseguida.
Autores: Pinto & Chinto (David Pintor y Carlos López)
ISBN: 978-84-96388-94-9
Kalandraka. Colección 7leguas.
También disponible en gallego y portugués.
"Los cuentos para antes de dormir deben ser cortos; no como aquel cuento tan largo que, cuando se acababa de contar, ya era hora de que el niño fuese al colegio. O aquel cuento largo en el que los niños se quedaban dormidos por la mitad y luego tenían que soñar el final. Aunque el cuento más largo que se conoce es tan largo que cuando se termina de contar, el niño ya es adulto."
Así se presenta en el prólogo este volumen con 28 relatos breves, originales, humorísticos, sencillos y sorprendentes. Los autores son Pinto&Chinto, responsables de la viñeta de humor diaria de La Voz de Galicia. David Pintor, como ilustrador, se encarga de interpretar las ocurrencias de Carlos López, autor de los textos. Estos son fragmentos de algunos de los cuentos:
El viento se despierta muy temprano y se va al trabajo. El viento tiene por delante una dura jornada laboral...
La primera montaña que hubo en el mundo era una montaña muy ambiciosa. La primera montaña que hubo en el mundo quería ser aún más alta de lo que era. Se puso a crecer, a crecer...
Aquel día llovió tanto, cayó tal cantidad de agua que los colores de todas las cosas, de todas las plantas, de todos los animales y de todas las personas se diluyeron y desvanecieron. Todo se veía desteñido...

Leyendo los brevísimos cuentos, es imposible dejar de esbozar una sonrisa. Como reza la ficha promocional, son historias basadas en el nonsense que apuestan por la originalidad y el guiño inteligente. A mi me recuerdan además un poco a los cuentos de Arnold Lobel, porque también hay en estas historias algo de ingenuidad y mucha simplicidad, que no simpleza. Me parece destacable el trabajo de David Pintor, alejado de motivos obvios y escenas edulcoradas, con ilustraciones llenas de líneas que recuerdan su faceta de caricaturista y que les van a los relatos como anillo al dedo. Desde luego, una lectura recomendable para cualquier niño, se duerma enseguida o no.
Elena
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